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Bad Bunny y el fallo del dembow: qué significa para el reggaetón

¿Se puede ser dueño de un ritmo? Esa es, en el fondo, la pregunta detrás de una de las demandas más grandes de la historia del reggaetón, que involucró a cientos de artistas. En septiembre de 2026, un juez dio un fallo clave a favor de Bad Bunny, y el caso deja lecciones valiosas para cualquiera que componga o produzca música urbana.

Por Equipo Editorial DNA MusicPublicado 2026-09-08Actualizado 2026-09-08

Respuesta rápida

El 1 de septiembre de 2026, el juez federal André Birotte Jr. falló a favor de Bad Bunny y desestimó gran parte de las acusaciones en una demanda masiva por derechos de autor. Los demandantes, el dúo jamaiquino Steely & Clevie, alegaban tener derechos sobre el patrón rítmico "boom-ch-boom-chick", la base del dembow presente en prácticamente todo el reggaetón, y señalaban a cerca de 2.000 canciones.

El juez concluyó que los demandantes no lograron identificar una sola obra registrada que contuviera el arreglo supuestamente protegible. El caso no está totalmente cerrado, pero el fallo marca un precedente importante sobre qué se puede y qué no se puede registrar como derecho de autor. Entender esto es clave para cualquier compositor, y es parte de lo que se trabaja en el Técnico en Música y Composición.

¿Qué fue esta demanda?

La demanda, presentada originalmente en 2021, salpicó a cientos de artistas del género urbano, entre ellos figuras como J Balvin, Daddy Yankee y Bad Bunny. El origen del caso está en el tema "Fish Market", de Cleveland "Clevie" Browne y el fallecido Wycliffe "Steely" Johnson, pioneros del dancehall jamaiquino.

Su argumento: que ese patrón rítmico —la columna vertebral del dembow y, por extensión, del reggaetón— era una creación suya protegida, y que unas 2.000 canciones lo habían usado sin autorización. La defensa de los artistas respondió que los demandantes estaban, en la práctica, intentando monopolizar todo un estilo musical.

Voz, música y composición

¿Y si esto pudiera convertirse en una ruta real?

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¿Qué decidió el juez?

El juez Birotte encontró una falla central en el caso: el ritmo supuestamente protegido no aparecía de forma íntegra en ninguna de las obras que el dúo efectivamente poseía registradas. En sus palabras, los demandantes no identificaron una sola obra con derechos de autor que contuviera la selección y el arreglo que buscaban proteger.

Dicho simple: no basta con reclamar un "estilo" o un patrón general. El derecho de autor protege una obra concreta y su expresión específica, no una idea rítmica que pertenece al lenguaje común de un género. El abogado de Bad Bunny lo resumió señalando que no se puede reconstruir un derecho de autor a partir de tres canciones distintas ya iniciado el juicio.

El matiz importante: el caso no terminó

Conviene ser precisos, porque aquí es donde muchos titulares exageran. El fallo desestimó la teoría central de los demandantes, pero no cerró todo el caso. Siguen en pie posibles reclamos sobre producciones que presuntamente sí samplearon de forma directa composiciones de los artistas jamaiquinos. Es decir: usar el ritmo general es una cosa, y copiar una grabación o un fragmento concreto es otra muy distinta.

Esa distinción es justamente la lección más útil del caso.

Ritmo, idea y expresión: qué se puede registrar

En derechos de autor hay un principio clave: no se protegen las ideas, se protege la expresión concreta de esas ideas. Aplicado a la música:

Por eso el reggaetón, el house, el blues o la salsa pueden existir: se construyen sobre patrones compartidos que nadie posee. Lo que sí tiene dueño es la canción específica que tú creas sobre esos patrones.

Qué suele protegerse y qué no (en términos generales)
Elemento¿Protegible?
Un patrón rítmico genérico de un géneroDifícilmente; es lenguaje común
Una melodía original y específicaSí, como parte de una obra
Una letra original
Una grabación concreta (máster)Sí, y usarla es sampling que requiere permiso
Un "estilo" o "sonido" generalNo

Sampling: la otra cara del asunto

El caso también recuerda algo que todo productor urbano debe tener claro: samplear una grabación ajena sin permiso sí puede ser infracción. Una cosa es tocar o programar un ritmo de dembow (lenguaje del género) y otra muy distinta es tomar el audio de otra canción y usarlo en la tuya.

Si vas a samplear, lo correcto es limpiar los derechos (licenciar el sample) o usar material libre. Manejar esto no es un detalle menor: es lo que separa un lanzamiento profesional de uno que puede caerse por un reclamo. Ese tipo de gestión —derechos, licencias, registro— es el terreno del programa Empresario de la Música.

¿Qué significa esto para ti si haces música urbana?

Tres lecciones prácticas. Primero, puedes usar los ritmos base de tu género con tranquilidad: son patrimonio común. Segundo, registra tus obras: tu aporte original (melodía, letra, arreglo específico) sí es tuyo y conviene protegerlo. Tercero, cuida el sampling: si tomas audio de otros, licéncialo.

Y una reflexión de fondo: el reggaetón nació justamente de mezclar, versionar y construir sobre lo que vino antes. Entender los límites legales no frena esa creatividad; la protege. Si quieres desarrollar tu voz como productor urbano, la producción y la composición se trabajan en el Productor de Audio y el Técnico en Música y Composición.

Preguntas frecuentes

¿Se puede registrar un ritmo como derecho de autor? En general es muy difícil registrar un patrón rítmico genérico, porque se considera parte del lenguaje común de un género. Lo que se protege es una obra concreta y su expresión específica, no una idea rítmica.

¿Qué decidió el juez en el caso de Bad Bunny? El juez falló a su favor y desestimó gran parte de las acusaciones, al concluir que los demandantes no identificaron una obra registrada que contuviera el arreglo que decían proteger. El caso no quedó totalmente cerrado.

¿Puedo usar el ritmo del dembow o del reggaetón en mis canciones? Los patrones rítmicos base de un género se consideran de uso común. Distinto es samplear una grabación específica de otra canción, lo cual sí puede requerir permiso o licencia.

¿Qué es el sampling y cuándo necesita permiso? Es tomar un fragmento de una grabación existente para usarlo en una nueva obra. Usar el audio de otra canción sin autorización puede ser infracción; lo correcto es licenciar el sample o usar material libre.

¿Cómo protejo mis propias canciones? Registrando tus obras para tener prueba de autoría y llevando bien tus créditos y metadatos. Tu aporte original (melodía, letra, arreglo) sí es protegible, aunque el ritmo base del género no lo sea.

Convierte esta información en práctica

Si quieres crear música urbana con criterio y entendiendo cómo proteger tu trabajo, revisa los programas de DNA Music y agenda una asesoría.

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